EDUARDO MORILLAS, VIDA Y OBRA

En el devenir de la ciudad de Melilla, el contexto cultural de los años cincuenta del pasado siglo presentaba una carencia de tradición artística en la pintura, potenciada por el declibe económico que provocó la pérdida del Protectorado y la emigración de muchos de sus residentes, el carácter insular de la ciudad y las deficientes comunicaciones con la Península, sumado a la escasa influencia cultural que llegaba a Melilla desde las distintas corrientes estéticas españolas y europeas.

Es en este ambiente donde Eduardo Morillas, tras haber estudiado Peritaje Mercantil por consejo de su padre, comienza a dar sus primeros pasos en el mundo de la pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Melilla, donde se gradúa en Artes Aplicadas, reconociéndose años después autodidacta en su formación por las carencias de los contenidos de enseñanza adquiridos. A los dieciochos años comienza a pintar en el estudio de Pepe Peña con su amigo de infancia Victorio Manchón, con el que compartía una gran sensibilidad por los exóticos entornos melillenses. Juntos viajaron al Pirineo aragonés y recorrieron numerosos pueblos y parajes recogidos en bocetos y apuntes, que posteriormente reflejados con la técnica de la acuarela, fueron presentados en una exposición al aire libre en la Rosaleda del Parque Hernández en junio de 1957, Organizada por la Obra Sindical de Educación y Descanso.

Siguiendo los pasos de Manchón, y becado por la Obra Sindical, se traslada tres meses de estudio a Madrid, periodo que la beca abarcaba, y tras esa breve toma de contacto con el panorama pictórico de la capital, regresa a Melilla, contrayendo matrimonio con Francis Montoya en 1960, con quien pasará el resto de sus días.

Consideraba al profesor Manuel Millán su primer maestro y a Carlos Rodríguez Iglesias, Adolfo Monclús, Miguel Delgado y Rafael Torres como sus “padres artísticos”, siendo artistas coetáneos Victório Manchón, Pepe Peña, Manolo Castillo, Lucena, María Jesús Varela, Norita Montes, Gregorio León y Fray León, con los que realizará varias exposiciones como la celebrada en los salones de la Sección Femenina de la calle Cervantes en 1958, Información y Turismo en 1961 y Casino Español en 1962; y ya perteneciendo al grupo SADIR, constituído por Carlos Monserrate, Gregorio León ( Amin Ben Yusef) y María Jesús Varela Tartilán, la única exposición del grupo celebrada en los salones de la Delegación de Información y Turismo en 1964. Desde estas fechas, realizó numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas, que llevaron el nombre de Melilla y su obra, acuarelas y óleos principalmente, a múltiples lugares y ciudades de la geografía española. Destacan las celebradas en la Delegación de Información y Turismo (Melilla); Galería Picasso (Málaga); Galería Berruet (Logroño), Sala de la Delegación Provincial de Cultura (San Sebastián), Sala de Exposiciones de la Delegación de Cultura (Melilla), Capileira, Granada, Antequera (Málaga), Logroño, Madrid, Valladolid y Vitoria entre otras; y en Marruecos, Nador y Alhucemas.

Morillas consideraba que se nace con la pintura, y posteriormente se perfecciona con el oficio y la técnica, otorgando al dibujo parte fundamental en la creación artística.

Comienza a trabajar con la acuarela, que utiliza muy aguada para lograr transparencias en la pintura, llegando a comentar que: “hay que tener en cuenta, que este procedimiento, la pintura al agua, tiene mucho de destreza y artificio. La pincelada no admite el arrepentimiento, y si no fuera por la rapidez que el trazo exige, parece como si hubieran de ser pensadas previamente. Tan hábil se produce esta técnica, que cuidado, acaba convirtiéndose en fórmula”. Sus incursiones en la abstracción a través de la acuarela con difuminados sugerentes dando lugar a manchas, sería mas tarde abandonada.

La experimentación de técnicas en la pintura al óleo lo llevan en su primera época a la estructura planimétrica en sus composiciones, con trazo firme y aplicación con espátula, combinando el color como si se tratasen de teselas de un mosaico, muy practicado por paisajistas españoles de posguerra. También recurrirá al uso del óleo muy diluido sobre papel o tabla para lograr efectos acuosos.

Otros medios de producción artística de Morillas han sido la experimentación con tintas, realización de mosaicos, pintura sobre cerámica y abanicos, cartelería de cine, humor gráfico, portadas de libros y publicaciones.

En su periodo de docencia, impartió clases desde el año 1970 en la antigua Escuela de Arte de la calle Villegas, con ciento sesenta alumnos en ese curso, nombrado Director de la misma en su nueva ubicación hasta su jubilación, compartido con una vida trabajo en el estudio de la calle Murillo, recordando los muchos que hemos pasado por sus clases su carácter afable y el amor por el arte que infundía, y teniendo la oportunidad algunos de que nuestros hijos estudiasen en el colegio que lleva su nombre, como reconocimiento de la ciudad de Melilla a la trayectoria pictórica de Eduardo Morillas.

José Luis Abad, comisario de la exposición

Audioguía de vida y obra